jueves, 2 de julio de 2009

Pasado: Despertar y Ver el Horror

Despierta, abre los ojos, estamos muriendo...
Sus ojos de hielo-fuego se fijaron en el infinito de un cielo de plomo y plata, un cielo macizo, en el que corrían carreras algunas nubes ínfimas, apenas más oscuras que el resto.
Su pecho estaba vacío, el sueño se escapaba de su mente. Quería volver a dormir, quería enfurecerse con quien la había despertado, pero al buscar al culpable, sus ojos reposaron en sangre y fuego.
Sangre, fuego y oro era el paisaje delante de ella. Arriba la espada de una tormenta que nunca iba a llegar... o que podría destruirlo todo en pocos segundos.
El arco iris se había borrado, los verdes esmeraldas, las lilas campánulas, los blancos de damas, los rosas de lenguas traviesas, los celestes de ojos mágicos... todo se había transformado en Sangre, Fuego y Oro. Plata, Lágrima y Tristeza.
La Madre observó su error. Se culpó, lo culpó a Él, maldito ser de sombra.
El mundo parecía estar muriendo y los pájaros (¡por el canto, los pájaros!) se habían ido y nunca volverían, o eso creían.
Y Ella vio caer la Primera Hoja... una Hoja que se desprendía del Árbol Viejo ¡suplicio!
Lentamente, iba hacia el suelo, bailaba en el viento (como en el sueño, como en Su sueño) y volvía a caer.
Ojos, cientos de Ojos fijos en aquella Primera Hoja, el Árbol Mayor, La Madre, las bestias, Los Hermanos, todos seguían aquel baile de burla, hacia el suelo, el suelo donde terminaba (o eso parecía) el mundo...
La Primera Hoja se mezcló con el gris pasto, el rocío de aquella mañana, la tristeza de los Ojos que lo miraban, la desesperación hundida en los pechos, las palabras de adiós y desconsuelo que salieron de todos los labios (el principio de la Poesía) y al fin dejó de bailar... reposó...
Todos esperaron el fin... pero era solo el comienzo...
Luz de Sangre, Fuego y Oro. Gritos de Plata, Lágrimas, Tristeza. Palabra perdida en el viento, luz tenue y cálida, muerte de los árboles...
Él, el Otoño nació desenvolviéndose como fuego sobre si mismo, sangrando junto a los árboles que comenzaron a perder sus Hojas, brillando tenuemente ante los rostros oscurecidos...
Nació la Era que todos confundieron como el final...

1 comentario:

  1. Extraño preludio para algo similar, relato que vengo masticando desde hace ratazo. Es extraño... se ve que percibimos el mundo de una manera bastante similar. O, en su defecto, los signos escondidos tras las hojas secas nos inspiran lo mismo.

    Es, igualmente, el Invierno del Mundo el que particularmente me interesa... pero no niego que el Otoño tiene su candidez y belleza.

    Vientecillo nocturno, échame a volar...

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